Ella hace magia. Hace años metió un conejo en su chistera y aparecí yo. No digo que ser conejo fuera malo. Pero me gusto más así. Ella también es una gran científica. Hace años recogió mis trocitos, los pegó y ahora soy yo. Ella no tiene la culpa del tamaño de mi nariz. Algunas veces miento…
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